Francisco pidió perdón por escándalos de la iglesia

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Foto: Reuters
16 Abr 2017

Durante los tradicionales actos religiosos del viernes Santo, el Papa Francisco pidió perdón ante Dios por los diferentes escándalos en los que se han visto inmersos integrantes de la iglesia Católica. El Sumo Pontífice reflexionó además sobre la vergonzosa indolencia de la humanidad, habituada a las escenas de terror que se vienen presentando en todo el mundo.

Cerca de 20 mil personas escucharon en el Coliseo romano las reflexiones críticas del Jerarca, mientras encabezaba por quinta ocasión el viacrucis católico, celebración que conmemora los últimos momentos en la vida de Jesús de Nazaret; actos que en esta oportunidad se desarrollaron bajo fuertes dispositivos de seguridad.

Francisco lamentó “las veces que nosotros, obispos, sacerdotes, consagrados y consagradas, hemos escandalizado y herido tu cuerpo y hemos olvidado nuestro primer amor, nuestro primer entusiasmo y nuestra total disponibilidad” recordando los diferentes episodios en que los prelados han incurrido en faltas contra su fe y la ley.

Durante el recorrido de 14 estaciones, que lleva la cruz desde el interior del Coliseo hasta la colina de Palatino,  el Papa se refirió al "silencio ante las injusticias" y denunció “las manos perezosas en el dar, pero ávidas a la hora de arrebatar y conquistar” o los “pies veloces en la vía del mal y paralizados en la del bien”. Le puede interesar: Católicos pidieron perdón por crímenes de la iglesia.

El jueves santo en una entrevista a la prensa, Francisco abogó por la paz y por que se "detenga a los señores de la guerra" refiriéndose a quienes comercian con armas y se benefician con el desarrollo de los conflictos bélicos y con "la sangre de hombres y mujeres inocentes". Ese mismo día, visitó la cárcel de Paliano, en Italia, donde lavó los pies a doce de los detenidos, animando a los reclusos a que ayuden a sus compañeros de la cárcel si necesitan algún tipo de asistencia.

Las reflexiones del Santo Padre durante la Semana Mayor, apuntaron a la búsqueda de solidaridad en los corazones duros de la humanidad, invocando a la cruz para transformarlos en "corazones de carne" que sean capaces de soñar, perdonar y amar. Una petición que ayude a vencer el egoísmo y "romper las cadenas" que nos mantienen en una "ceguera voluntaria y en la banalidad de nuestros cálculos mundanos"